Destinos del litoral asturiano para recorrer en caravana
Practicar caravaning en Asturias es toda una experiencia. Además de numerosos campings y áreas de servicio y pernocta para este público, alberga destinos como Castropol, Luarca o Tapia de Casariego que invitan a recorrer su litoral. Gracias a su atractivo para el turismo itinerante, cada vez más viajeros deciden comprar o alquilar caravanas costa asturias y explorar el Principado.
Para muestra, Ribadesella, que muchos asocian con el famoso descenso del Sella. Este municipio costero ha cautivado históricamente al usuario de caravana por su naturaleza y oferta de monumentos: el Puente de Sellay, el barrio de Portiellu, la Casa de Ardines, la Torre de la Atalaya, etcétera.
Otra villa regada por el mar Cantábrico es Luarca, célebre por el encalado de sus casas. Esta parroquia de Valdés alberga lugares de interés turístico como el barrio de El Cambaral, los jardines de la Fonte Baixa, la playa de Portizuelo o el Puente del Beso, sin mencionar el cercano Parque de la Vida, dedicado a la divulgación científica.
Siguiendo ruta hacia el este, los caravanistas suelen detenerse en Tapia de Casariego. En su puerto del siglo dieciocho (con muelles de época romana) se respira un ambiente marinero que no abandona ya al visitante, por más que se aleje para explorar la Ermita de San Blas o el sendero de As Poleas.
Castropol es otra meca asturiana para el caravanismo. Tanto por las carreteras de mar y de montaña que la rodean como por el patrimonio histórico de su interior, este concejo no decepciona a sus visitantes. Sobresalen edificios y parajes como la Torre del Reloj, la playa de Salías o el palacio de Pardo Donlebún.
Otro pueblo cuya historia está ligada a la actividad pesquera es Tazones. Por su escasa población y menor fama que los anteriores, constituye un «refugio» en épocas de masificación turística. Son imperdibles los coloridos barrios de San Miguel y San Roque.