Reaviva la chispa con tu pareja llevándola a París
Si eres de los que creen que los detalles románticos importan, eres un clásico. Y como buen clásico, ¿qué mejor forma de reavivar la chispa con tu pareja que llevándola a París por unos días?
No importa si la relación con tu pareja arde, siempre se puede reavivar esa chispa. Y si sientes que has caído un poco en la monotonía, razón de más para romperla con un viaje que os encante a ambos y que le demuestre lo especial que es para ti.
Si lo haces de sorpresa, te convertirás en la mejor pareja del año. El primer paso es crear la excusa perfecta para que no haga planes para el fin de semana. Por ejemplo, dije que irán familiares tuyos a casa. Cuando tengas claro que no tiene planes para los días del viaje, llega la excusa para salir de casa a tomar el vuelo. Esta dependerá de la hora a la que haya que volar, así que ahí tendrás que usar tu imaginación. Truco: si esa persona es de las que siempre tardan mucho, hazle creer que tenéis que estar donde supuestamente le has dicho que vais al menos una hora antes.
El siguiente paso es meter en una maleta lo que creas que necesita para los días que vais a estar allí en función de los planes que hayas hecho. Recuerda: debes de pensar como tu pareja, con las diferencias que pueda tener contigo. No olvides el cepillo de dientes o sus pastillas. Ahh!, asegúrate de que lleva su carnet de identidad.
Esconde la maleta con las cosas de ambos en el coche y conduce cara al aeropuerto. Si el viaje al aeropuerto tiene que ver con tu excusa, por ejemplo, recoger a alguien, no habrá preguntas. Si no, una vez que aparques en un parking cerca aeropuerto Santiago, puedes darle un sobre con los billetes para que lo abra y descubra qué es lo que realmente va a hacer los siguientes días.
Saca la maleta y demuestra que has pensado en todo. Seguro que durante un momento la otra persona estará a medio camino entre llorar de emoción y pensar en si tendrá todo lo que necesita, pero dile que ya lo pensará en el avión. Y no olvidéis que, en París, además de rincones muy románticos, también hay supermercados y tiendas para comprar lo que se haya podido dejar atrás.