¿‘Trekking’ en una isla desierta? Una experiencia asequible en Galicia
¿Practicar senderismo en una isla deshabitada? Aunque no todas las islas gallegas responden al tópico de paraíso tropical y desértico, su atractivo ecológico es innegable. En los últimos años, los aficionados al trekking han puesto sus miras en estos enclaves isleños, cuyo elevado estatus de protección mantiene en condiciones óptimas y frena la masificación turística. Por tanto, la variedad de rutas de senderismo Cíes, Ons, Sálvora o Cortegada no es casualidad.
A diez millas náuticas de Vigo, el archipiélago de las Cíes reúne todos los ingredientes que atraen al senderista medio: una naturaleza y biodiversidad exuberantes, la variada geografía de su territorio o las distintas rutas que lo recorren, destacando la de Alto do Príncipe y el Faro da Porta.
Al norte de Ons, la isla de Ons (que sí posee una población estable) presenta atractivos como la avifauna, el patrimonio histórico o una geología más peculiar, siendo Buraco do Inferno una de sus mayores rarezas. Sobresale la ruta sur o verde, con seis kilómetros aprox. de extensión, la ruta del faro o amarilla, que asciende hasta el faro de Ons, y la ruta do Castelo, cuyo itinerario circula por el castro del Castelo dos Mouros.
Menos afamadas que las anteriores, las islas de Sálvora y Cortegada poseen a su vez una riqueza ecológica y una apariencia salvaje que invitan a recorrerlas. Así, el visitante tiene la oportunidad de adentrarse en el mayor bosque de laureles del continente europeo. La sensación de soledad es aquí mayor que en Cíes y Ons gracias a su menor popularidad, lo que supone un aliciente para aquellos viajeros que huyan de las multitudes.
A la vista de estos escenarios privilegiados, está justificado el interés del público senderista por el litoral gallego. No obstante, es preciso obtener una autorización para visitar las islas Cíes, Ons, Cortegada y Sálvora, cuya demanda se intensifica en verano.